jueves, 5 de diciembre de 2013

DEFICIT HABITACIONAL: “LA TIERRA SE AGOTA Y NO HAY LUGAR PARA TODOS”


El déficit habitacional que vienen sufriendo las grandes urbes constituye una problemática actual que deja al descubierto falencias en decisiones políticas tomadas en el pasado. La implementación del modelo neoliberal significó que la política de vivienda pase a ser un tema de mercado. Este modelo dejo sin posibilidades de acceso a una vivienda digna a un gran porcentaje de la población y dio lugar a la multiplicación de asentamientos irregulares o villas de emergencia.

Durante la década del 90 la privatización del Banco Hipotecario (principal entidad encargada de entregar créditos de vivienda) y de los servicios públicos dio como resultado un estancamiento en el acceso a la vivienda que se traduce en el alto déficit habitacional actual en toda la Argentina.


Cuando hablamos de déficit habitacional  tomamos la definición extraída del Observatorio Social, refiriéndonos las necesidades habitacionales insatisfechas de una población. “En general, se considera dos tipos de déficits: el déficit cuantitativo y el déficit cualitativo. El déficit cuantitativo mide la cantidad de hogares que comparten una vivienda o que habitan en una unidad habitacional de carácter muy precario en su materialidad y que no puede ser recuperada. El déficit cualitativo mide la cantidad de viviendas que presentan alguna carencia. La falta de agua potable, luz eléctrica y/o saneamiento; la construcción con materiales de muy baja calidad por ejemplo, con pisos de tierra suelta, o presencia de chapas y cartón en paredes y techo) y por último también se considera dentro del déficit cualitativo el hacinamiento de personas en una misma vivienda”


El acceso a la vivienda es un derecho esencial, establecido por nuestra Constitución y ratificado internacionalmente por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, Santa Fe es la segunda provincia del país con mayor déficit habitacional, con 309.567 viviendas necesarias para solucionar un problema que afecta casi al 10 por ciento de su población. El dato proviene de la Fundación Apertura, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el Consejo Nacional de la Vivienda y el censo 2010. 





LA SITUACION EN ROSARIO:



La ciudad de Rosario es la que está sufriendo el mayor déficit en la provincia. Según datos del último Censo Nacional realizado en 2010, casi el 20 por ciento de las viviendas particulares están deshabitados. En concreto, hay 434.977 casas, de las cuales 354.507 están ocupadas y 79.978 se encuentran vacías.

Por otro lado, unas 50 mil familias están hoy a la búsqueda de un techo propio que esté en condiciones de habitabilidad. Según el ex intendente Miguel Lifschitz, la mitad de esas familias se encuentra en los sectores asalariados de ingresos medios y otras tantas en el segmento de menores recursos. Resulta paradójico analizar los datos y descubrir que habiendo 50 mil familias sin techo digno hay, al mismo tiempo, casi 80 mil moradas sin habitar.

El último relevamiento realizado en 2013 por “UN TECHO PARA MI PAIS”  asegura que existen en El Gran Rosario 172 asentamientos informales en los cuales viven aproximadamente 50.500 familias. En cuanto a los servicios básicos en el 94,1 % de los asentamientos relevados por techo la principal fuente de energía eléctrica es estar “enganchados” al servicio formal.
En el 74% de los barrios la eliminación de las excretas se hace a pozo ciego, es decir sin cámara séptica.
En el 73 % de los casos se encuentran también enganchados a las redes públicas de agua
En el 97% de los casos se usa el gas licuado en garrafa como fuente principal de energía para la calefacción y la cocina.
Estos son los datos numéricos de una problemática que afecta a un gran porcentaje de la población que se caracterizan no solo por el déficit de viviendas, sino por el de infraestructuras, equipamientos, conectividad, vulnerabilidad social, conflictividad.



LA PROPUESTA DE LA AGRUPACION GIROS: UN PRIMER PASO PARA LA REDISTRIBUCION DE LA TIERRA

El movimiento Giros viene denunciando esta situación de problemática habitacional hace ya varios años. En diciembre de 2010 lograron que el Concejo rosarino prohíba la construcción de barrios privados en la ciudad.

Esta organización plantea la necesidad de “preservar la poca tierra urbanizable que queda en Rosario”. En este sentido, en una entrevista realizada por Rosario 3 plantean que “Rosario, como ciudad que crece hacia su periferia, debe plantearse con urgencia de quiénes van a ser y para qué las hectáreas sin construir que quedan dentro del ejido urbano, antes de que los capitales concentrados se anticipen y tornen estéril ese debate.”

GIROS pone como eje de la discusión “la necesidad de cuestionar una realidad inobjetable: la exclusión, el desarraigo de comunidades enteras a manos de grandes emprendimientos y la consiguiente pérdida de territorios que, aunque lo nieguen los monopolios, pueden ser distintos.” Fuente:(girosrosario.org)
Lo que plantea esta agrupación es que existen acuerdos especulativos entre el gobierno provincial y local y un grupo inmobiliario que es dueño del 9 por ciento de la ciudad.
 
Quedan pocas zonas verdes donde los rosarinos podrían vivir en un futuro y estas son compradas por un mismo grupo económico, que después construye barrios privados para una población selecta. Y es justamente esto lo que hecha agua sobre cuál es la política en materia de distribución de tierra que plantea el municipio.  En un barrio privado de la ciudad de 25 hectáreas viven 100 familias. Con el modelo social y productivo que propone Giros, unas 600 familias aprovecharían esa misma porción de tierra.

EL NEGOCIO DE LOS ACUERDOS PUBLICOS PRIVADOS
En líneas generales, una asociación público-privada se refiere a un acuerdo entre el sector público y el sector privado en el que parte de los servicios o labores que son responsabilidad del sector público es suministrada por el sector privado bajo un claro acuerdo de objetivos compartidos para el abastecimiento del servicio público o de la infraestructura pública.
El gobierno de la ciudad y también de la provincia viene utilizando la estrategia de los acuerdos público privado para llevar a cabo la mayor parte de la obra pública. Según una nota realizada por impulso a la secretaria de Hacienda de la Municipalidad de Rosario, Verónica Irizar,  en los últimos ocho años, las empresas privadas que invirtieron en Rosario aportaron cerca de 400 millones de pesos en obra pública. Es por esta razón que cuando entrevistamos a Agustín Monasterio, coordinador de “TECHO” asegura que no se está regulando de forma eficaz la expansión urbana de la ciudad porque “el municipio dejo muchas decisiones en manos de privados y así se ve como el crecimiento depende de la rentabilidad de los negocios inmobiliarios.”
Por otro lado, y por dar un ejemplo  de una de las tantas irregularidades de los convenios público privado, el proyecto de urbanización “Parque Habitacional Ludueña”, también conocido como country “Los pasos del jockey”, es presentado por el municipio como un caso exitoso ya que además de garantizar la inversión privada en una zona estratégica de la ciudad, desarrolla una serie de obras que beneficiarían a los ciudadanos que la habitan y a la ciudad en general. Sin embargo, ninguna de estas obras ha sido efectuada hasta hoy, según lo pautado en la normativa vigente.
Además de esta ultima la organización denuncia otras irregularidades en este tipo de convenios. En noviembre de 2010 se empezó un proyecto de barrio privado en Nuevo Alberdi,  "Fincas del Rosario" y "La Horqueta Fisherton" realizado en una zona rural y no urbanizable, el proyecto era llevado a cabo por la empresa CIMAR S.A quienes vendían lotes de un proyecto de barrio privado en una zona que por lo menos hasta el momento ni siquiera era urbanizable. En palabras textuales de GIROS “venden “metros cuadrados” a escriturar a futuro. Avanzan ilegalmente de hecho para que luego el municipio les cambie el uso de suelo y apruebe el proyecto ya vendido.”  Se demuestra que el municipio “consensua” con los que violan las leyes y “arreglan ocupas”
Esta empresa, con la ayuda de algunas personas que trabajan tanto en la municipalidad  como en EGEA ERA, que es la empresa contratada para realizar los trámites de urbanización ilegales, lograron conseguir  que se apruebe el tendido de gas para el ilegal barrio cerrado.
Este hecho fue denunciado por la organización que trabaja en el barrio y la misma municipalidad tuvo que revocar la autorización por “no intervenir los organismos municipales existentes en la apertura de calles y porque no se cumple con las ordenanzas vigentes en materia de urbanizaciones”
Estas son algunas de las tantas irregularidades que permiten pensar que la municipalidad hace negociados inmobiliarios con empresas privadas mientras en problema habitacional es cada vez mayor. En palabras de Julian Rosas, coordinador de “TECHO”, “ no se ofrecen soluciones habitacionales que puedan satisfacer la creciente demanda de viviendas sociales.
Planes del estado:

Hay algunos programas de viviendas a nivel provincial, y otros de la Nación como por ejemplo
• “Mi Tierra, Mi casa”
• Plan PROCREAR en Rosario. Serán 360 viviendas para sectores medios en el barrio Alberdi. Se trata de la primera edificación colectiva en la ciudad que se realizará a través del Programa Crédito Argentina del Bicentenario (Procrear) y contempla también la apertura de las calles Zelaya y Valentín Gómez
• Registro Único Permanente de Vivienda (RUIP)
• Plan Rosario Hábitat

Todos estos programas que apuntan a solucionar el problema de vivienda, que provienen tanto de provincia como de nación no suponen una solución real, no alcanza a satisfacer las expectativas y ni siquiera se puede prever a este paso cuando podría remediarse la situación. Más aun, en los sectores más desprotegidos el déficit avanza cada vez más y las posibles soluciones se acaban también con el agotamiento de los espacios físicos.

Por otro lado, no hay créditos hipotecarios a nivel provincial que faciliten el acceso a una vivienda digna.

Organizaciones no gubernamentales:

La necesidad de que existan organizaciones no gubernamentales como “TECHO” que realicen tareas para darle soluciones de corto plazo a las problemáticas de vivienda pone de manifiesto la ineficiencia o desinterés por parte de quienes deberían dar una solución concreta, por supuesto, el gobierno. Julián Rosas, coordinador de unos de los barrios donde trabaja esta organización platea que su trabajo pretende abordar el problema “En lo inmediato con construcciones de casillas de emergencia de madera para reemplazar los ranchitos de chapa y cartón de familias que no han podido levantarse por diversas situaciones.”

Cuando preguntamos porque creen que una ONG debe cumplir los deberes y obligaciones propias del estado, Agustín Monasterio, otro de los coordinadores de “TECHO”, asegura que “Por medio de la ONG se consigue un compromiso y participación que el estado no logra. Presencia en el territorio, relación y credibilidad con los vecinos. Un interés genuino por una causa por encima de los intereses personales. La ONG debería funcionar como nexo para que el estado pueda asegurar los derechos que hoy en día no se respetan.”
Por lo tanto, si bien es valorable el trabajo de estas agrupaciones, no podemos quedarnos con la acción a corto plazo que mitiga los problemas sino que necesariamente hay que buscar soluciones estructurales y reales.
Los procesos especulativos de la tierra, la desigual distribución  de lo que se genera de  los impuestos que sale del gran porcentaje  de la ciudad y que no se logra trasferir a la periferia  y a los barrios de emergencia , la competencia entre los empresarios inmobiliarios y las personas que viven en los asentamientos por el  poco suelo urbano que queda en la ciudad y la escasa producción de vivienda social que no soluciona  realmente el problema deberán ser puestos en debate para que pueda diseñarse otro modo de abordar el tema de la vivienda y el hábitat.

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